Aceite de palma: virtudes, mitos y verdades

por Sep 22, 2020La Palma

Probablemente al leer “aceite de palma”, tu mente se dirigió automáticamente hacia los muchos comentarios que se leen hoy día sobre este producto. En la calle, en las redes, en nuestras pantallas, se maneja información que, en la mayoría de los casos, no suele ser cierto.

Son cada vez más los voceros que están dando a conocer las virtudes que posee la oleína de palma. Una rica concentración de vitaminas A y D, naturalmente libre de colesterol y una gran versatilidad en su uso culinario son tan solo algunas de las características resaltantes de ésta.

Aunque, acercándonos a una percepción objetiva, sería más prudente tan solo desmentir los mitos que se han creado en torno a este extracto vegetal.

Es cierto que a través del internet, la información está al alcance de nuestras manos de manera fácil, rápida; es cierto también que, la misma web, puede proporcionarnos datos que no siempre son acertados. Por eso, es necesario indagar en suficientes fuentes para dar con la verdad –o al menos una aproximación a esta.

Mitos y Verdades

Son muchos los rumores y mitos urbanos que se han formado en torno a la oleína de palma. Que obstruyen las arterias, perjudican el medio ambiente y que aumentan significativamente el colesterol en la sangre, son algunos de los falsos criterios que se manejan. A continuación, explicaremos brevemente cómo se originaron algunos de estos cuentos que abundan por doquier.

Muchos años atrás, cuando comenzaban a descubrirse las propiedades de la palma africana y a elaborar con ésta productos para el consumo humano, muchas industrias estaban aún en la etapa de “ensayo y error”. Distintos métodos y procesos químicos se aplicaban para extraer –principalmente- oleína de palma, estearina de palma y otros shortenings.

Fue en ese entonces que, entre los procesos de refinación del aceite, se aplicaba un método conocido como hidrogenación.

¿Qué es la hidrogenación? En pocas palabras, es la aplicación de químicos para transformar en sólido un producto originalmente líquido –en nuestro caso, la oleína. Esto, naturalmente, tenía un efecto perjudicial sobre el organismo.

Los beneficios que encontraron algunos productores en aplicar este método fueron la elongación de la fecha de caducidad de los productos y la conservación estable del sabor de aquellos alimentos que contienen esta grasa. No obstante, ignoraron que este mismo proceso incrementaba notoriamente los ácidos grasos trans presentes en estos derivados.

Ante esta condición (el aumento de las grasas trans) y el efecto que tiene sobre la salud, las industrias que trabajan con la palma africana en conjunto con la Organización Mundial de la Salud (OMS), acordaron firmemente que debía prohibirse terminantemente la hidrogenación al aceite de palma.

Actualmente la hidrogenación no solamente no se utiliza, sino que está terminantemente prohibida en los procesos de refinación de la oleína. Los métodos que se aplican hoy día distan mucho de los manejados años atrás, por lo que la garantía y seguridad de la salud es uno de los principales sellos en cada uno de nuestros productos.

 Virtudes

Antes que nada, hemos de recordar que por algo el aceite de palma es el segundo más utilizado en la industria de alimentos y gastronomía alrededor del mundo. ¿Por qué? La respuesta es sencilla.

La gran versatilidad de ésta  –la oleína de palma-, gracias a sus propiedades físicas y químicas, hace que pueda ser usado de muchas maneras distintas; muchos productos de composiciones que distan bastante una de otra, nacen de este aceite.

Sin necesidad de hidrogenación, productos como margarina o shortenings adquieren una consistencia semisólida, característica que le otorgan los sólidos grasos presentes naturalmente en el aceite de la palma.

Aparte de la gran variedad de usos que tiene en la industria de los alimentos, el aceite de palma y sus fracciones (oleína y estearina) posee virtudes que ayudan a tu organismo. ¿De qué manera?

  • Naturalmente, el aceite de palma está libre de colesterol y ácidos grasos trans
  • Así como no incrementa el nivel del colesterol, tampoco lo hace con los triglicéridos; no obstante, sí aumenta (o mantiene) el índice de HDL (o colesterol protector, bueno para la salud)
  • Aporta mucha energía, ácidos grasos esenciales (no trans) y vitaminas A y E
  • Es un excelente sustituto de los aceites vegetales hidrogenados, lo que ayuda a reducir las grasas trans.

Gracias a que posee un alto nivel de antioxidantes y ácidos grasos, tiene un elevado índice de estabilidad a altas temperaturas. Esta es la razón por la que es hoy día considerado uno de los mejores aceites a la hora de freír.

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